Más o menos hasta los 15 años yo estaba totalmente convencido de que Dios existía. Hijo de una familia creyente por donde se la mire, mi único Dios era el Dios cristiano, nunca había escuchado hablar de ningún otro y tanto leer la biblia como asistir a misa cada domingo era una regla que debía cumplirse a rajatabla. Le rezaba de noche, le pedía favores, le prometía cosas y hasta le agradecía lo que me daba.
De a poco me di cuenta que mucho no me escuchaba. Las cosas por las cuales yo le estaba agradecido no tenían nada que ver con él. Me percaté de que por más que le rezara, Él obraba como mejor le parecía. Entonces mi postura cambió. Cada domingo prestaba especial atención a lo que el sacerdote tenía para decir y cada semana encontré los discursos más insulsos, retrógrados y carentes de sentido común.
Me llamó mucho la atención que una persona que tenía escasas experiencias en la vida real le diga a su prójimo como debía comportarse frente a tal y cual situación. Luego intenté imaginar qué diferencia podría haber entre un sacerdote y cualquier otra persona; adivinaron, no encontré ninguna.
A esta altura en mi ingenuidad todavía creía que este Dios personal todavía se acordaba de mí y me sentía culpable al dudar de las sagradas escrituras. Fue entonces cuando descubrí que había otras religiones (muchas otras) y algunas de ellas ya extintas. Monoteístas, politeístas; naturales, sobrenaturales; pacíficas, sangrientas; nuevas y antiguas.
Todo esto hizo que me diera cuenta de lo siguiente: Hay muchas religiones y cada una tiene un concepto diferente de Dios, y de como llevar una vida plena respetando y amando a su Dios. Por lo tanto, todas excepto una, tienen que estar equivocadas. Esto me llevó a formularme las siguientes preguntas: Por qué Dios permitió y permite que equivoquemos su verdadero significado? Por qué envía distintos profetas a distintas partes del mundo con distintos mensajes? Por qué permite que sus hijos se maten entre ellos para saber quién tiene "razón" acerca de Él? Luego comprendí que hablando de religión no existe la "razón".
De aquí en adelante me convertí en lo que algunos definirían como un "creyente moderado". Sabía que algo andaba mal, lo olía, pero no podía verlo con claridad. Creía todavía en Él, el siempre vigilante y creador del universo Dios.
Por un tiempo me dediqué a respetar la opinión de los demás en este tema, sintiéndome de alguna forma culpable por haber abandonado la iglesia. Ocultaba ante los demás mi pensamiento, por miedo a que me juzguen (injustamente) y hasta opinaba en contra de mi propio pensamiento.
De pronto, al no estar ligado por completo a la religión nadie me decía que pensar, y empecé a razonar por mi cuenta. Dejé de creer lo que una persona me decía, porque el mayor problema con Dios es que Él no entrega el mensaje, lo hace por medio de otras personas, lo que lo hace muy sospechoso.
Desde este momento "Dios" pasó a ser "dios". Caí en la cuenta de que como bien dijo Napoleón: "La religión (cualquiera de ellas) es excelente para mantener tranquila a la gente común".
Entendí que nadie que no tenga pruebas reales y comprobables es más que yo para saber si dios es "así o asá". Por lo tanto, si este dios no me lo comunica, no voy a hacer caso a lo que otra persona tenga que decirme (que a su vez lo escuchó de otra persona) acerca del creador del universo.
De una cosa estoy seguro, el dios de las religiones actuales y antiguas jamás existió, es solo un pobre y primitivo intento de explicar el mundo y su funcionamiento. Pero ya no hay que preocuparse por esto, la ciencia ya le ha ganado la pulseada a la religión y tiene muchas más respuestas (y reales!) que cualquier libro mágico.
No se crean todo lo que escuchan, piensen, investiguen. En la era de la información, no nos podemos dar el lujo de ignorarla.
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